Reseña: Metrópolis

Fritz Lang (dir.) Metrópolis, (Alemania, 1927).
Reseña de Anaid Mora

Metrópolis es una película muda del año de 1927 que estuvo bajo la dirección de Fritz Lang. Cuenta con las actuaciones de Gustav Fröhlich, Brigitte Helm y Alfred Abel en los roles principales. Por la antigüedad del largometraje ya no se conserva completa. Se cree que un cuarto de esta se ha perdido. Metrópolis es uno de lοs pocos filmes considerados Memoria del Mundo por la Unesco.

Cambio de turno. Fotograma de Metrópolis
Sinnspruch:
Mittler zwischen Hirn und Händen
muss das Herz sein!*
* Sentencia: Mediador entre el cerebro y las manos
ha de ser el corazón.

La película empieza con el movimiento de las máquinas que están trabajando hasta que el reloj marca el cambio de turno. Dos grandes masas de obreros uniformados atraviesan una reja. Algunos entran a donde están las máquinas y otros descienden a las profundidades de la tierra donde se encuentra la denominada Ciudad de los obreros.

En contraste, en la tierra existe un lugar edénico, que cuenta con biblioteca, estadio, teatro y aulas. Este lugar es nombrado el Club de los hijos, que es donde vive Freder Fredersen, hijo de Joh Fredersen, dueño de la gran Metrópolis.

Un día, mientras Freder hacía la elección de su dama de compañía del día, una mujer rodeada de niños irrumpió en el jardín del Club de los hijos y robó toda la atención de Freder. Cuando la mujer salió del lugar, Freder corrió a buscarla y llegó a donde se encuentran las máquinas, específicamente frente a la máquina corazón y presenció una explosión de esta máquina ocasionada por el cansancio de uno de los obreros. Debido a esto, Freder empezó a imaginar que la máquina se alimentaba de gente; primero de esclavos y después de obreros que subían a la máquina por su propia voluntad para ser devorados. Después de esto, Freder vuelve a la realidad y ve cómo los obreros heridos por la explosión son reemplazados rápidamente por otros obreros y decide ir con su padre a contarle lo que ha visto. Cuando llega y le platica a Joh lo sucedido, este se enoja con Josaphat, su asistente, y le ordena que vaya a conseguir más información. Debido a otro error, Josaphat es despedido por Joh, y cuando Josaphat sale de la oficina Freder sale tras de él y le promete ayudarlo. Asi que lo envía a casa y le dice que ahí lo espere. Lo que Freder no sabía, es que su padre había enviado a alguien para que lo vigilara y lo mantuviera al tanto de lo que hacía.

Después, Freder decide volver a las profundidades de la tierra y observa cómo uno de los trabajadores va a desmayarse de cansancio, pero lo sostiene rápidamente y le dice que él tomará su lugar, con la condición de que vaya a una dirección (casa de Josaphat) y lo espere ahí, pero el obrero cae en la tentación, puesto que encuentra mucho dinero en la ropa de Freder y en vez de ir a donde lo envió Freder, se va a Yoshiwara, el bazar de placer de la Metrópolis. Freder, sin saber esto, trabaja diez horas y justo cuando va a desmayarse llegan a relevarlo. Luego, llega otro de los obreros y le dice que ella los espera en la caverna. Intrigado por el aviso, acude al llamado y por fin encuentra a la mujer que buscaba. Ella les cuenta la historia de la torre de Babel, enviándole a los trabajadores presentes un mensaje de paz. Cuando termina de contar la historia, les dice a todos que tienen que esperar al mediador. Los obreros se van, menos Freder que se queda para poder hablar con ella. Cuando él se acerca, ella lo llama mediador. El amor surge desde el primer momento y Freder besa a la mujer, que se llama María. Después promete volver y cada quien toma caminos distintos.

Mientras tanto, en una casa en medio de la Metrópolis Rotwang, el inventor, recibe la visita de Joh Fredersen. Rotwang ha creado una máquina en forma de mujer, ya que este último nunca olvidó la muerte de Hel, madre de Freder, y quiso volver a crearla. A pesar de que a Rotwang se le nota el rencor hacia Joh, este le pide ayuda para mantener a sus obreros tranquilos porque cree que María esta incitando a sus obreros a revelarse contra él. Rotwang acepta y Joh se va, sin pensar que Rotwang hará todo lo contrario a lo que le pidió. Entonces rapta a María para duplicarla en el robot que creó y por medio de ella, incite a los obreros a una revolución y la Metrópolis quede destruida junto con su dueño.

El plan de Rotwang es ejecutado y María robot empieza a trabajar en Yoshiwara como bailarina exótica y después, vestida como la verdadera María, convence a los obreros de que paren de trabajar. En ese momento, Freder llega a las cavernas en donde ella está dando su discurso de liberación y se da cuenta que ella no es María. Los trabajadores furiosos se lanzan contra él, pero huye y sale ileso de ahí.

María logra escapar de las manos de Rotwang y vuelve a la Ciudad de las Obreros, la cual se inunda debido al paro de los trabajadores que destruyeron ya la máquina corazón, ocasionando un caos en la Metrópolis. Muchos niños empiezan a salir de sus casas gracias al llamado de María e intentan refugiarse junto con ella. Freder y Josaphat ayudan a María a sacar a los niños de la ciudad de los obreros y los refugian en el Club de los hijos.

Mientras tanto, ante las ruinas de la máquina corazón, los obreros festejan felices lo que han hecho, pero Grot, quien era el trabajador encargado de esa máquina recuerda que sus hijos están en la ciudad de los obreros. Se dan así cuenta de lo que ha hecho María (creyendo que fue la verdadera María quien provocó todo). La acusan de bruja y todos los obreros suben a la Metrópolis a buscarla, a pesar de que tenían prohibido el acceso.
Rotwang se da cuenta de las hazañas de María y Freder e intenta volver a raptar a María.

María corre por las calles de Metrópolis cuando es encontrada por los obreros furiosos, pero logra escapar. Después encuentran a María-robot y la atrapan. La lanzan a una gran hoguera que los obreros han improvisado. Freder llega al lugar y piensa que están quemando a la verdadera María y entonces corre a su ayuda, pero es demasiado tarde. Para asombro de todos, poco a poco se van dando cuenta que no era María, sino el robot, pues con las llamas el robot ha regresado a su forma original. De pronto, Freder ve cómo Rotwang intenta escapar con María en brazos, a quien esta vez sí pudo atrapar. Corre a su rescate y se enfrenta con Rotwang en la azotea de la catedral de Metrópolis. Joh llega en el momento de la pelea y se preocupa por su hijo. La lucha sigue y ambos estuvieron en peligro de caer al vacío hasta que Rotwang cae y Freder corre a auxiliar a María, quien había recibido un golpe en la confrontación.

Al final Freder y María bajan de la Iglesia y se encuentran con Joh Fredersen. Gort sale de entre los obreros y se acerca a Joh, pero el orgullo de éste impide que se den la mano. María le susurra a Freder que es hora de hacer su trabajo y el une las manos su padre con las de Gort.

Sentencia: El mediador entre el cerebro y las manos ha de ser el corazón.

04.11 Metrópolis

Bitácora de la sesión del 4 de noviembre de 2011
Por Anaid Mora

Al iniciar la clase entregamos los esquemas correspondientes al ensayo final y con base en uno de los trabajos nos explicó los errores que este tenía y qué es lo que va a tomar en cuenta para calificar y aprobar el esquema:
  1. Que la síntesis tenga coherencia.
  2. Que el esquema corresponda a la síntesis.
  3. Cada argumento en el esquema debe tener un sustento bibliográfico. En caso de ser un argumento propio, explicar cómo se va a sustentar.
Para poder llenar los requisitos anteriores, el profesor nos dio algunas recomendaciones:
  1. Para hacer la síntesis apoyarnos en responder:
    1. ¿Qué quiero demostrar?
    2. ¿Cómo lo voy a demostrar?
  2. Para poder obtener un buen sustento bibliográfico nos dio los siguientes consejos:
    1. Responder a la pregunta ¿Qué retomaré de lectura?
    2. Marcar respecto de qué texto es el argumento y a partir de ahí especificar qué se hará con el texto.
  3. También nos recomendó siempre hacer un esquema cada vez que tengamos que hacer un trabajo escrito.
  4. Nos dio el método retórico para realizar un trabajo:
    1. Invención: Anotar todos los argumentos que se me ocurran.
    2. Disposición: Seleccionar los argumentos que me pueden servir y ordenarlos.
    3. Elocución: Redactar los argumentos.
Después de las recomendaciones hizo hincapié en que tener aprobado el esquema es un requisito INDISPENSABLE para poder entregar el ensayo final.

Película Metrópolis

En la clase el profesor planteó discutir acerca de dos puntos importantes de la película:
  • La imagen de la mujer en el filme según la visión del director.
  • La relación hombre-máquina.
El nombre de la película definitivamente no es pura coincidencia. Metrópolis significa ciudad madre. Eso significa que la ciudad que se ve en la película no es cualquiera, sino la más importante y esta funciona gracias al trabajo de los obreros que viven en otra ciudad situada en las profundidades de la tierra llamada Ciudad de los obreros. Cabe mencionar que estos trabajadores tienen prohibido subir a la metrópolis.

En la película se plantean dos formas de entender a la mujer que se aglutinan en María, la coprotagonista: aparece primero María la santa que predica paz y amor y después sale su “anverso”, una María-robot que es una bailarina exótica que en la Metrópolis induce a la lujuria y entrelos obreros a la revolución. A lo largo de la historia, la única figura femenina de importancia es la de que interpreta Brigitte Helm.

Freder (Gustav Fröhlich) es hijo del dueño de la Metrópolis, Joh Fredersen. Freder aparece primero en el Club de los hijos (un lugar edénico con todas las comodidades) eligiendo a su “dama de compañía“. En esta escena se ve a la mujer en su estado de animalidad, reducida a su sexualidad. Justo en ese momento aparece María, quien lleva una falda larga y va acompañada de muchos niños. En este caso podríamos ver el lado maternal de la mujer, donde deja el estado de animalidad antes mencionado para dedicarse ya al cuidado de sus hijos.
Fotograma de Metrópolis

Freder está vestido como un niño, es decir, lo plasman como un adulto que no ha desarrollado su razón. En la película se menciona que la madre de Freder murió al dar a luz y por lo tanto él creció sin una figura maternal. Es por eso que podemos decir que, cuando ve por primera vez a María rodeada de niños y diciéndoles que todos ellos son sus hermanos, Freder cayó enamorado no de la María mujer, sino de la figura materna faltante.
Más tarde aparece la otra María, contraria a la santa que habíamos visto al principio. Esta vez María-robot es una incitadora a la lujuria que, al provocar la muerte a las máquinas y hacer que los trabajadores olviden a sus hijos en la ciudad de los obreros, pasa a ser una bruja. O sea, la desgracia necesita un chivo expiatorio, un sacrificio común, que restaure la unidad tras el riesgo de disolución.

Lo que el director plantea es que la mujer sólo tiene dos opciones: o es una santa o es una prostituta. Si es santa mantiene la cohesión de la sociedad. Si es prostituta desorganiza y provoca el caos. De estos argumentos, nacen una serie de reglas sociales mejor conocidas como moral, que mantiene oprimida a la mujer para mantener la unión.

Para finalizar la clase, se discutió el caso de la relación hombre-máquina en el filme, donde se plantea la rebelión contra las máquinas como un caos social. Resulta así que no soluciona la explotación, puesto que las máquinas no son el problema. La máquina ayuda a la producción de alta cultura. Estos productos sólo son posibles cuando en la sociedad hay unos que se sacrifican y trabajan para lograrlo. En el caso capitalista son los obreros quienes realizan dichos sacrificios. El problema es que con la existencia de las máquinas queda hipotecado el futuro de la humanidad, por lo tanto si hay una rebelión en contra de las máquinas, no habrá futuro para ninguna de las clases sociales.

04.11 Metrópolis

Bitácora de la sesión del 4 de noviembre de 2011
Por Eunice Zenteno

Al inicio de la clase entregamos nuestro esquema para someterlo a revisión. Con base en uno de los trabajos elaborados el maestro nos explicó cuáles eran los errores del mismo y nos dio algunos consejos para mejorar los nuestros en caso de no ser aceptados. Referente a esto comentó que primero debemos elaborar una síntesis coherente donde hablemos de lo que queremos demostrar en ese trabajo. Luego sigue un esquema que debe corresponder con la síntesis y que debemos respaldar bibliográficamente. Nos recomendó en fin utilizar los primeros tres pasos del método retórico para la realización del esquema, estos son:

1. Invención: Encontrar todos los argumentos que sirvan para sustentar nuestro escrito.

2. Disposición: Este paso también se puede entender como la elaboración del esquema, se da orden a los argumentos y tal vez se eliminen algunos.

3. Elocución: El último momento es la redacción.

Luego de la anterior explicación se plantearon los puntos que analizaríamos sobre la película “Metrópolis”: la imagen de la mujer presentada por el director en la película y la relación hombre-máquina.

Al examinar el título con detenimiento es evidente que el director hace referencia a una gran cuidad, la «ciudad-madre», es decir, no cualquier urbe es la ciudad madre de todas.

Fotograma de Metrópolis (1927)
La mujer aun sin tener el papel principal tiene la segunda voz. Está todo el tiempo en el trasfondo en la película. La madre se muestra como una figura ausente y el padre que es el dueño de la ciudad se convierte en dueño de la madre (ciudad madre). En las primeras escenas se muestra la disponibilidad y sumisión de la mujer ante todo, es tratada como un objeto. En contraste con esta imagen aparece María, una figura casi de santidad y representa el máximo esplendor de la maternidad. tal como se manifiesta en la diferencia con las otras mujer a través de la vestimenta casi asexuada.

Cuando María dice que todos los presentes en el jardín son hermanos de los niños que la acompañan esta implícito que ella es madre también de Freder, quien queda prendado de María en cuanto irrumpe en los jardines eternos, es decir, se enamora en ese sentido de su propia madre.

Respondiendo a esto, Freder está representado como el “hijo redentor”. Su vestimenta también lo distingue del resto de los hombres. Freder es un adulto representado como un niño, no ha desarrollado por completo su racionalidad ni su conciencia y mantiene la actitud interrogante e ingenua, propia de un pequeño.

Luego surgió el cuestionamiento de si el robot María y María son la misma persona. Aunque la primera impresión lleva a pensar en dos personajes, la respuesta es más bien afirmativa. Ambas mujeres dan cuenta de lo mismo, como caras de una sola moneda. Hasta este momento existen solo dos opciones para la figura femenina: o es santa (cuando se hace referencia a la madre) o es puta, en cuyo caso, debe ser sometida. El hombre tiene como tarea regresarla a su estado de santidad porque la liberación de sus pulsiones se vuelve un peligro para la estabilidad social.

Con el aniquilamiento de las máquinas, María se presenta en una nueva faceta. En esta crisis, como en cualquier otra, es necesario encontrar un “chivo expiatorio” y de la mano con esto un sacrificio para disolver todo el odio almacenado en la colectividad y evitar que se maten entre todos. No importa si María en verdad es la responsable, importa encontrar un culpable porque gracias al sacrificio del mismo se mantiene la unidad del grupo.
Al quemar a la bruja se reprime a la mujer, quien debe reducirse a un estado de santidad para que la sociedad pueda permanecer. Aquí se presenta entonces la enajenación del ser humano (hombre) sobre el ser humano (mujer) por la reducción que se hace de la misma a un factor de reproducción. Se realiza una cosificación de la propia mujer y en esta medida, el hombre se cosifica a sí mismo también.

En cuanto al hombre en su relación con las máquinas, no hay un vínculo directo entre el producto terminado y el trabajador. En primera instancia, existe así un extrañamiento respecto a la humanización del mundo (esto es, transformar la naturaleza por medio de la propia acción); ello lleva a una enajenación en todos los demás sentidos de la vida del hombre. De este modo, hay un comportamiento autómata; sin embargo, los responsables de esta problemática no son las máquinas, porque estas son un medio de acceso a los productos más elevados de la cultura. Cuando los obreros se rebelan y destruyen las máquinas están provocando el caos, rebelarse contra ellas significa hipotecar el futuro de la propia humanidad. El futuro de esta humanidad son los niños, por lo que cuando ellos mueren mientras destruyen las máquinas se está representando también que no hay futuro sin las máquinas.

Ejemplo de síntesis/esquema

Por Estefanía Arenas

Síntesis

En este trabajo deseo demostrar que, a lo largo de la historia, el hombre ha vivido enajenado sobre todo en un plano social. Esta enajenación puede ser considerada como todo aquello que suprime la libertad de pensamiento y acción del individuo, sin embargo, la enajenación que sufre el ser humano puede ser completamente superada.

Para explicar estas tesis utilizaré, primero, el concepto de Kant sobre la minoría de edad como sinónimo de alienación y la influencia de ésta en el mal uso de los dones naturales. En segundo lugar, como la enajenación se da en sociedad, explicaré la manera en que  la división de trabajo es la principal causante de este problema. Por otra parte, esta enajenación colectiva es, también, provocada por el sometimiento y dependencia de una persona a otra, lo que implica una ausencia de la libertad y el hombre, al no ser libre, no puede reconocerse ni realizarse. Finalmente, la enajenación puede ser plenamente superada mediante el desarrollo de la autoconciencia y la abolición de la propiedad privada que llevará al estado de progreso universal llamada comunismo.

Esquema

0. Introducción

1. El hombre vive enajenado
     a. Enajenación social
        i. Enajenación como minoría de edad y el mal uso de los dones naturales 
           (Kant, Respuesta a la pregunta ¿qué es Ilustración?)
        ii. El trabajo enajenado
           (Marx, Manuscritos económico filosóficos de 1844, pp. 20-29)
        iii. La división del trabajo
           (Marx, Manuscritos económico filosóficos de 1844, pp. 37-47)

2. La enajenación suprime la libertad
     a. El hombre no puede reconocerse
         (Marcuse, Razón y Revolución, pp. 95-115)
     b. Dialéctica del amo y el esclavo como sometimiento
         (G.W.F. Hegel, Fenomenología del espíritu, pp. 115-119)

3. Superación de la enajenación
     a. Desarrollo de la autoconciencia
         (Marcuse, Razón y Revolución, pp. 98-123)
     b. Abolición de la propiedad privada: el comunismo como progreso universal
         (Marx y Engels, La ideología alemana, pp. 9-15, 32-35 y 39-43)

4. Conclusiones

Resumen: Marx, Capital, «Fetichismo de la mercancía» y «Transformación del dinero en capital»

Karl Marx, El capital, I.4 «El carácter fetichista de la mercancía» y IV. «La transformación del dinero en capital»
Resumen de Magaly Alcántara

Durante el desarrollo del primer capítulo del Capital (Tomo I), Karl Marx empieza abordando la mercancía en un análisis deductivo  que busca criticar a la economía política. En el apartado cuatro de este capítulo explica la configuración de la mercancía como fetiche. Y en el capítulo cuarto verá cómo, mediante la circulación de esta mercancía, se dará origen al proceso de la conversión del dinero en capital.

El carácter fetichista de la mercancía

A simple vista, sólo vemos en la mercancía su valor de uso, y no podemos vislumbrar su carácter misterioso ocultado a nuestra concepción inmediata porque la tenemos en cuenta como simple objeto que mediante sus propiedades especificas es un satisfactor de necesidades humanas. Mediante su actividad, el hombre altera las formas de las materias naturales de manera que le sean útiles. Cuando se modifica, el objeto aún conserva elementos de su forma natural: es todavía una cosa accesible a nuestros sentidos. Pero cuando este objeto entra como mercancía, se torna en algo fuera del alcance de nuestros sentidos.

Por lo tanto esta forma mística de la mercancía no deriva de su valor de uso ni del contenido de las determinaciones del valor. Los atributos de una mercancía se manifiestan durante el intercambio, cuando los productores entran en contacto; sin embargo, no se ponen de manifiesto como relaciones sociales. Para intercambiar dos mercancías se necesitan equiparar mediante un trabajo abstracto, porque intercambiar una mercancía por otra no equivale a una relación de tipo física, sino que este intercambio se da en torno al valor de su trabajo, demostrando así que este tipo de acción no corresponde  a una relación natural, sino a un intercambio entre objetos de orden social.

De esta forma se puede ver que el carácter místico de la mercancía proviene de cuando la asumimos solamente como una relación entre objetos existentes al margen de los productores y olvidamos que esta mercancía se constituye obligadamente por un trabajo humano. Las verdaderas bases de la producción, que son estas relaciones sociales, quedan ocultas. Entonces, el carácter fetichista de las mercancías deriva de esta representación falsa del hombre respecto a las mercancías y las relaciones de producción. En esta concepción, el hombre se da una idea ilusoria de que las mercancías, por su propia naturaleza, poseen ciertas propiedades misteriosas que la dotan de una voluntad independiente a la de sus productores. Esta forma fetichista desaparecerá cuando se aniquile al capitalismo como modo de producción.

Conversión del dinero en capital

La circulación de las mercancías será el punto de partida del capital. La primera forma de manifestación de este capital es el dinero. Todo nuevo capital entra por vez primera al mercado siempre como dinero. Este dinero a través de diversos procesos ha de convertirse en capital. El dinero estará dado en dos formas dependiendo del tipo de circulación: M-D-M que hace referencia del dinero en cuanto dinero y la forma D-M-D que será usada para el dinero en cuanto capital.

La forma directa de la circulación mercantil será M-D-M,  esto es el “vender para comprar”. El dinero se transforma en mercancía que presta servicios como valor de uso, pero la forma que interesa es D-M-D, el “comprar para vender”. El comprador da dinero con la mira de percibirlo en su calidad de vendedor. Al comprar la mercancía lanza dinero a la circulación para retirarlo de ella mediante la venta de la misma mercancía; el dinero que en su movimiento se ajusta a este tipo de circulación, se transforma en capital.

Si se examina esta forma (D-M-D) se verá que esta recorre la misma circulación que la forma mercantil simple: en la compra (D-M), el dinero se transforma en mercancía; en la segunda fase (M-D), que es la venta, la mercancía se reconvierte en dinero. “Pero la unidad de ambas fases configura el movimiento global que cambia dinero por mercancía y la misma mercancía nuevamente por dinero.” De este proceso resultará el intercambio del dinero por dinero (D-D). Ahora bien, la circulación D-M-D sería absurda si quisiéramos cambiar un valor dinerario cualquiera por el mismo valor dinerario. Por lo tanto, en realidad estamos ante el ciclo D-M-D’. Si en M-D-M el dinero corre y se aleja de su punto inicial, en D-M-D’ sucede lo contrario: refluye siempre a su punto de partida. En este ciclo, el “motivo impulsor y su objetivo determinante es el valor de cambio mismo”.

Esto significa que D’ = D + ∆D, y este incremento de dinero es el  plusvalor. Tal elemento será lo que constituirá el dinero en capital.

26.10 Marx. El fetichismo de la mercancía

Bitácora de la sesión del 26 de octubre de 2011
Por Magaly Alcántara

El análisis y la dinámica de la clase del 26 de octubre estaría dada en función a los siguientes puntos:
  1. Establecer los aspectos, condiciones y características de nuestros trabajos finales
  2. Analizar y descubrir el carácter fetichista de la mercancía
  3. Explicar el proceso de la transformación del dinero en capital
Pero antes de abordar el primer punto, llega a nosotros la imprescindible pregunta de cada clase: “¿Existen preguntas sobre el texto?” La primera pregunta sería con respecto a la forma directa de la circulación mercantil (M-D-M), dada en el contexto de la formula general del capital que plantea Marx en el Capítulo IV respecto a la transformación del dinero en capital. Acerca de esto, el profesor dio una breve explicación y señaló que durante la clase iríamos desarrollando de forma detallada este aspecto para observar que bajo esta forma no sería posible crear el plusvalor.

Terminando esta ronda de preguntas pasamos al primer punto de la clase, donde el profesor nos mencionaría que todos nuestros ensayos se dirigirían en torno a la siguiente pregunta: ¿por qué el hombre debe superar la enajenación? Como requisito previo, tendremos que entregar un esquema sobre nuestro ensayo final. Una vez aclarado cómo tendríamos que estructurar nuestros ensayos y esquemas proseguimos con los siguientes dos puntos.

Para el análisis de la mercancía como fetiche, el profesor empezó planteándonos que tenemos una visión superficial respecto a las mercancías, pues las vemos y abordamos en función al uso que les damos. El objeto supera su calidad de mercancía cuando se convierte en un valor de uso, pero esta mercancía tiene más elementos. Dentro de nuestra primera impresión solo podemos percibir este valor de uso que es lo más inmediato y evidente a nuestros sentidos. Pero lo que no notamos es que este valor sólo puede darse como consecuencia de un trabajo humano. Estos objetos tienen un valor que está dado en la cantidad de trabajo intercambiable.  Un valor de cambio tendrá sentido en cuanto sea un trabajo abstracto y en esta medida podrá comparar dos objetos. La mercancía es producto de un trabajo. La problemática que surge al tomar la mercancía como valor de uso es que sólo se ve el trabajo concreto y no está en evidencia el trabajo abstracto; este tipo de trabajo servirá para la correspondencia con otra mercancía y hacer un intercambio con ella.

Este intercambio no es de tipo «físico» sino que es dado en cuanto a valor de trabajo y por lo tanto el intercambio entre objetos es de orden social. Mediante este análisis, Marx hace ver que las mercancías son producto de las relaciones sociales; y su valor se asigna en relación a su trabajo abstracto y no al trabajo concreto que es lo que le asigna su valor de uso. El fetichismo de la mercancía radica en creer que un objeto se asigna su propio valor por su valor de uso, desfasado del trabajo humano, y no por una relación social que es lo que en realidad sucede.

Para finalizar este segundo punto, el profesor retomó el dicho de  Marx, quien menciona que la religión, como producto de la enajenación, será superada cuando exista un control planificado de la producción, donde se dé una verdadera humanización de las mercancías (en una sociedad socialista).

El tercer punto de la clase fue expresado rápida y brevemente porque la sesión estaba próxima a terminar. Abordando la cuestión de la conversión del capital en dinero, primeramente se mencionó que, para cambiar una mercancía por otra mercancía, estas deben ser intercambiadas en dinero  ya que el dinero funge como un equivalente general. Con el fin de obtener a través de un primer valor de uso un segundo valor de uso, cuando se hace esto se reduce al mínimo el intercambio porque se equiparan los dos valores de uso. Se da así el fin del intercambio y la circulación que es conseguir un valor de uso.

     M-D = Venta
     D-M = Compra

En el sistema capitalista la fórmula especifica del capital es  D-M-D si se elimina M de la fórmula nos quedará D-D. El secreto radica en que la mercancía que se compró para crear el valor es la fuerza de trabajo. Esta fuerza de trabajo se compra por tiempo. Por la misma acción que la fuerza de trabajo imprime valor a este objeto se cubre más de la totalidad de lo que se pagó por esta mercancía, es decir, que la fuerza de trabajo crea más valor del que se está pagando, este trabajo no pagado es el plusvalor.

Película: Metrópolis

El 4 de noviembre discutiremos la película Metrópolis (1927) del director Fritz Lang.