Bitácora de la sesión del 23 de noviembre
Por Anayeli Santos Tapia
El tema principal a tratar en clase fue el plantearnos la pregunta de por qué el hombre sigue planteando una revolución; una transformación de condiciones materiales y no hay inicios de nada. O mejor aún: ¿por qué naturalizamos la enajenación?
Para poder respuesta a las preguntas anteriores es necesario mencionar que la mecanización ha llevado a que el hombre ya no se queje de sus condiciones de trabajo, pues los avances tecnológicos que rodean al obrero han llevado a que se reduzca el desgaste físico. En las fábricas contemporáneas, ya no se da el desgaste físico como se daba en el siglo XIX.
Marcuse identifica cuatro factores para que la enajenación se haga menos evidente, factores que conllevan a que se naturalice la enajenación:
1. Desgaste físico: A través de la mecanización y automatización el obrero se sentirá menos explotado, pues la mecanización disminuye el desgaste físico.
2. Automatización: El trabajador no ve la relación de su trabajo con el producto final, es decir, se sigue un proceso muy largo para poder obtener una mercancía, en donde intervienen tanta maquinaria para poder obtener el producto final (mercancía). El trabajador piensa así que no se merece un salario “alto” por el poco trabajo e intervención que cree desempeñar. El obrero ve al capitalista como un ser bondadoso “gracias al cual tiene un trabajo”.
3. Intervención del trabajador en los negocios de la fabrica: El trabajador se interesa en la buena marcha de los negocios de la fábrica, pues la empresa hace creer al trabajador que es una parte indispensable de ella y necesario.
Es decir, el obrero del siglo XIX, no tenía alguna preferencia por la fábrica que lo explotara; sin embargo, en la actualidad el obrero hace contratos definidos, pelea plazas y todo con la finalidad de permanecer en la fábrica que lo explota. Existe una gran preferencia por permanecer dentro de dicha fábrica. En otras palabras el obrero “se identifica” con la empresa.
No obstante, el capital no ha cambiado sigue siendo el mismo, pues lo único que se ha modificado es la manera de la dominación del hombre por el hombre, pero no la opresión misma.
4. Consecuencias de desgaste físico, automatización e intervención del trabajador: Las condiciones tecnológicas actuales han llevado a que la clase trabajadora ya no esté en contradicción con el sistema capitalista. Todo lo que está en la fábrica se racionaliza. La racionalización nos hace creer que el sistema capitalista es “racional” pero no lo es, ya que está generando una explotación del hombre por el hombre.
En conclusión, es necesario mencionar que la enajenación, poco a poco, se va “naturalizando”, pues por medio de los avances tecnológicos se encubre la explotación que existe y se ve al capitalista como un ser bondadoso. Como consecuencia, el trabajador se empieza a “identificar” con la empresa.
El modelo de producción se sustenta en explotar a alguien: en la actualidad el migrante no puede tener una conciencia de clase, por que no puede constituirse como clase, pues está en la “ilegalidad”.
Bitácora del primer semestre del curso de «Problemas filosóficos» en el Colegio de Estudios Latinoamericanos de la UNAM para el período 2012-1. Miércoles 16-18 hrs. (salón 206) y viernes 18-20 hrs. (salón 006)
23.11 Marcuse. Enajenados a gusto
23.11 Marcuse. Enajenados a gusto
Bitácora de la sesión del 23 de noviembre de 2011
Por Juana Atzin Morales
La sesión del día 23 de noviembre comenzó con varias interrogantes:
¿Sigue manteniéndose la enajenación en las personas?
¿Por qué no ha sucedido una revolución?
¿Por qué seguimos planteando esta revolución?
Podríamos decir que el pensamiento en nuestra época es que “si le echamos ganas saldremos adelante”, pero ¿en dónde está el problema de este pensamiento?
Después de esto surge la curiosidad de ¿por qué naturalizamos la enajenación? Por ejemplo, las personas que trabajan “tiempo completo” en general no están solo 8 horas sino más, pero la empresa es “benevolente” (otorga bonos, prestaciones, etc.) para hacerlo sentir “cómodo” y así siga con este con este tipo de explotación.
Posteriormente mencionamos las causas de que ahora no sea evidente la explotación.
1. La mecanización. Películas como Metrópolis y Tiempos modernos critican que el obrero trabaje 10 horas (o más), desgastándose de manera brutal. Tales condiciones las identifica muy bien Marx en el siglo XIX. Marcuse, en cambio, manifiesta que en las fábricas modernas el desgaste corporal ya no es tan agudo como lo era anteriormente. Como la intervención física es menor, también resulta menos obvia la opresión.
2. La automatización: bien sabemos que el trabajador le da existencia a una máquina, es decir, gracias a su intervención la cosa vive. En esta característica, el obrero ya no es capaz de encontrar similitud entre su trabajo y el producto. El trabajo se dispersa en gran cantidad de máquinas, en las cuales el objeto incide para que el obrero vea alguna relación con él, esto porque está muy mediatizado.
3. La intervención de los propios trabajadores en los negocios de la fábrica:
El pensamiento que tienen aquí los obreros es “que la fábrica se mantenga saludable en sus cuestiones financieras”, aquí encontramos una diferencia entre los trabajadores del siglo XIX y los actuales. Los trabajadores de antes no tenían ninguna preferencia por la fábrica que los explotaba y ahora como tenemos ataduras como los contratos estamos convencidos de la explotación a la que estamos sometidos. El capital se ha logrado acomodar de tal forma que llegamos a creer que nos beneficiamos del sistema.
4. Consecuencia de los tres anteriores: Las condiciones tecnológicas actuales nos han llevado a que la clase trabajadora ya no es una contradicción del sistema capitalista.
Por Juana Atzin Morales
La sesión del día 23 de noviembre comenzó con varias interrogantes:
¿Sigue manteniéndose la enajenación en las personas?
¿Por qué no ha sucedido una revolución?
¿Por qué seguimos planteando esta revolución?
Podríamos decir que el pensamiento en nuestra época es que “si le echamos ganas saldremos adelante”, pero ¿en dónde está el problema de este pensamiento?
Después de esto surge la curiosidad de ¿por qué naturalizamos la enajenación? Por ejemplo, las personas que trabajan “tiempo completo” en general no están solo 8 horas sino más, pero la empresa es “benevolente” (otorga bonos, prestaciones, etc.) para hacerlo sentir “cómodo” y así siga con este con este tipo de explotación.
Posteriormente mencionamos las causas de que ahora no sea evidente la explotación.
1. La mecanización. Películas como Metrópolis y Tiempos modernos critican que el obrero trabaje 10 horas (o más), desgastándose de manera brutal. Tales condiciones las identifica muy bien Marx en el siglo XIX. Marcuse, en cambio, manifiesta que en las fábricas modernas el desgaste corporal ya no es tan agudo como lo era anteriormente. Como la intervención física es menor, también resulta menos obvia la opresión.
2. La automatización: bien sabemos que el trabajador le da existencia a una máquina, es decir, gracias a su intervención la cosa vive. En esta característica, el obrero ya no es capaz de encontrar similitud entre su trabajo y el producto. El trabajo se dispersa en gran cantidad de máquinas, en las cuales el objeto incide para que el obrero vea alguna relación con él, esto porque está muy mediatizado.
3. La intervención de los propios trabajadores en los negocios de la fábrica:
El pensamiento que tienen aquí los obreros es “que la fábrica se mantenga saludable en sus cuestiones financieras”, aquí encontramos una diferencia entre los trabajadores del siglo XIX y los actuales. Los trabajadores de antes no tenían ninguna preferencia por la fábrica que los explotaba y ahora como tenemos ataduras como los contratos estamos convencidos de la explotación a la que estamos sometidos. El capital se ha logrado acomodar de tal forma que llegamos a creer que nos beneficiamos del sistema.
4. Consecuencia de los tres anteriores: Las condiciones tecnológicas actuales nos han llevado a que la clase trabajadora ya no es una contradicción del sistema capitalista.
23.11 Marcuse. Enajenados a gusto
Bitácora de la sesión del 23 de noviembre de 2011
Por Bárbara López Mondragón
La sesión del miércoles 23 de noviembre en la que se analizaron los 2 primeros capítulos del texto de Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, inició como es costumbre con las preguntas sobre el texto, entre las que se profundizó en particular la referente al behaviorismo. El behaviorismo es un término al que se refiere Marcuse constantemente en este libro. Así como el positivismo, el behaviorismo se reduce a lo que ya son las cosas en un plano físico o de los «hechos» sin llegar a ver lo que podrían llegar a ser, este tipo de pensamiento no hace más que dar razón para repetir la conducta socialmente requerida sin dar pie a un cambio.
Ya respondidas las preguntas, el profesor comenzó leyendo un pequeña parte del texto en donde se afirma que el ser humano ya se reconoce en sus mercancías. Esto significa que el ser humano de ahora tiene la idea de que en las cosas que posee encuentra su identidad. Planteó después una pregunta: «¿Por qué era más sencillo que un obrero de aquella época de los inicios de la industrialización, comprendiera las circunstancias de explotación en las que se encontraba y saliera a luchar en contra de ellas?» En otras palabras, «¿por qué el obrero contemporáneo no puede comprender y tomar conciencia de la explotación a la que está sometido y prefiere seguir en su estado de alienación?» La respuesta se planteó en 3 argumentos desarrollados por Marcuse y uno más que, debido al contexto social del autor, no pudo alcanzar a apreciar.
1) La mecanización: gracias a los avances tecnológicos, el desgaste físico del trabajador de nuestros tiempos es mucho menor al que tienen que soportar los trabajadores de siglo XIX. Creando así un aparente bienestar.
2) La automatización: el obrero ya no es capaz de encontrar la relación entre el trabajo y el producto final, ya que la infinita fragmentación del trabajo no le permite encontrar el vinculo entre él y el producto de su trabajo, es así como el obrero ya no puede visualizar la importancia de su trabajo para la realización final del producto. En la época de Marx, la relación del obrero y el producto del trabajo era más visible y más directa, por lo tanto, para el obrero era más visible su importancia para la creación del producto final.
3) El interés de los trabajadores en los negocios de la fábrica: en otras palabras el asalariado se ha convertido en el promotor de su propia explotación, el obrero no alcanza a percibir que las ganancias de la empresa son gracias a su trabajo.
4) En América Latina (o en general en los pueblos oprimidos) hay un problema que tiene que ver con el constante movimiento migratorio. El migrante se encuentra en una terrible desventaja pues este no puede adquirir conciencia de clase ya que carece de una clase al ser advertido como “ilegal” y, de este modo, «no existe». El modelo de producción de los países económicamente más favorecidos no basa actualmente sus modelos de explotación en los obreros pertenecientes a su nación, sino en los migrantes faltos de derechos y más fácilmente explotados.
Gracias a las condiciones tecnológicas nos ha llevado a que la clase trabajadora ya no sea una contradicción dentro del sistema capitalista.
Por Bárbara López Mondragón
La sesión del miércoles 23 de noviembre en la que se analizaron los 2 primeros capítulos del texto de Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, inició como es costumbre con las preguntas sobre el texto, entre las que se profundizó en particular la referente al behaviorismo. El behaviorismo es un término al que se refiere Marcuse constantemente en este libro. Así como el positivismo, el behaviorismo se reduce a lo que ya son las cosas en un plano físico o de los «hechos» sin llegar a ver lo que podrían llegar a ser, este tipo de pensamiento no hace más que dar razón para repetir la conducta socialmente requerida sin dar pie a un cambio.
| H. Marcuse (1898-1979) |
1) La mecanización: gracias a los avances tecnológicos, el desgaste físico del trabajador de nuestros tiempos es mucho menor al que tienen que soportar los trabajadores de siglo XIX. Creando así un aparente bienestar.
2) La automatización: el obrero ya no es capaz de encontrar la relación entre el trabajo y el producto final, ya que la infinita fragmentación del trabajo no le permite encontrar el vinculo entre él y el producto de su trabajo, es así como el obrero ya no puede visualizar la importancia de su trabajo para la realización final del producto. En la época de Marx, la relación del obrero y el producto del trabajo era más visible y más directa, por lo tanto, para el obrero era más visible su importancia para la creación del producto final.
3) El interés de los trabajadores en los negocios de la fábrica: en otras palabras el asalariado se ha convertido en el promotor de su propia explotación, el obrero no alcanza a percibir que las ganancias de la empresa son gracias a su trabajo.
4) En América Latina (o en general en los pueblos oprimidos) hay un problema que tiene que ver con el constante movimiento migratorio. El migrante se encuentra en una terrible desventaja pues este no puede adquirir conciencia de clase ya que carece de una clase al ser advertido como “ilegal” y, de este modo, «no existe». El modelo de producción de los países económicamente más favorecidos no basa actualmente sus modelos de explotación en los obreros pertenecientes a su nación, sino en los migrantes faltos de derechos y más fácilmente explotados.
Gracias a las condiciones tecnológicas nos ha llevado a que la clase trabajadora ya no sea una contradicción dentro del sistema capitalista.
Resumen: Althuser, Aparatos ideológicos del Estado
Louis Althusser, «Ideología y aparatos ideológicos del Estado» en La filosofía como arma de la revolución, México, Siglo XXI, 1968, pp.102-151.
Resumen de Mauricio Kevin Aguilera
Es necesario que se renueven los medios de producción para que la producción sea posible, pues una sociedad donde no se reproduzcan las condiciones de producción a la vez que produce, no está asegurando su sobrevivencia.
Toda sociedad depende de un modo de producción dominante, y el proceso de producción emplea las fuerzas productivas (trabajadores) existentes bajo relaciones de producción definidas, de lo que resulta que toda formación social al mismo tiempo que produce y para poder producir, debe reproducir las condiciones de producción, o sea las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes; es decir, no hay producción posible si no se asegura la reproducción de los medios de producción (reponer los gastos que necesita la producción: materia prima, edificios, herramientas, maquinaria, etc.).
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no sucede a nivel empresa, debido a que la rebasa, así, por ejemplo un señor capitalista X que produce telas de lana, debe producir si materia prima, su maquinaria, etc., pero esto no lo hace el mismo, sino otros capitalistas, el señor Y le provee ovejas, el Z maquinaria, y estos deben reproducir sus propias condiciones de producción como el señor X, creándose una relación de codependencia interminable.
Reproducción de las fuerzas de trabajo. Reproducir las fuerzas de trabajo es en esencia reproducir la fuerza de la empresa. Para asegurarse la empresa de la reproducción de las fuerzas de trabajo, le da el medio material al trabajador/obrero para que se reproduzca: el salario, que sirve para reconstituir su fuerza de trabajo (para poder sobrevivir y renovar energías y así, volver al siguiente día al trabajo sin que baje su rendimiento), aunque cabe mencionar que dichas necesidades no sólo son del tipo biológico, además son históricas, o necesidades creadas en la sociedad como la cerveza para los proletarios ingleses, o el tequila para los mexicanos, por lo tanto son variables.
Este salario debe cubrir también la necesidad de reproducción como especie (criar hijos y educarlos), es decir, reproducir a los proletarios que en un futuro serán sus trabajadores. Pero no basta con asegurar sus condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzcan como tal. La fuerza de trabajo debe ser competente, apta para el sistema de producción, y debe ser calificado de acuerdo con las exigencias de la división social-técnica del trabajo en los diversos puestos y tipos de empleo. Esta calificación de las fuerzas de trabajo en el sistema capitalista tiende a asegurarse fuera de la producción, en el sistema educativo y otras instituciones (iglesia, familia, etc.) ¿Qué se aprende en las escuelas? Habilidades, técnicas y elementos útiles para los diversos puestos en la producción (ya sea para los obreros, para los técnicos, para los líderes, etc.).
Al mismo tiempo que se aprenden técnicas y conocimientos, se aprenden “reglas del buen comportamiento” según el puesto al que te preparan. Todas esas reglas morales, cívicas entre otras son reglas del respeto a la división del trabajo, al orden establecido por la clase dominante. En definitiva, no sólo se reproduce su calificación, sino también se reproduce su sumisión a la ideología dominante.
Infraestructura y superestructura. La estructura de toda sociedad está constituida por “niveles”. La infraestructura o base económica, que es la unidad de las fuerzas productivas y relaciones de producción y la superestructura que a su vez se subdivide en dos niveles, el jurídico-político (derecho y Estado) y el ideológico (moral, religioso, político, jurídico, etc.). Tal metáfora hace ver que los pisos superiores no podrían sostenerse por sí solos sin la base, y que hay una determinación en última instancia de lo que ocurre en la superestructura.
El Estado. El aparato represivo del Estado (ARE) permite a las clases dominantes asegurar su dominación sobre la clase obrera y someterla a la explotación capitalista. Los aparatos del Estado son el gobierno, la administración, tribunales, la policía, prisiones, el ejército y otros que, en conjunto, constituyen la fuerza represiva de apoyo. El Estado sólo tiene sentido en función del poder del Estado. Toda la lucha política de clases gira alrededor del Estado, o sea la conservación del poder del Estado por una clase o alianza de clases. El Estado puede permanecer aun cuando la posesión del poder de Estado cambie de manos.
De acuerdo con la teoría marxista del Estado, el proletariado debe tomar el poder del Estado y elaborar en etapas posteriores el proceso de la destrucción del Estado.
Aparatos ideológicos del Estado. Son instituciones distintas y especializadas que coexisten con el aparato (represivos) de Estado. Mientras que el ARE pertenece al entero dominio público, la mayor parte de los AIE son del dominio privado. El Estado no es ni público ni privado, da la pauta a la distinción entre lo público y privado, pero a final de cuentas poco importa la materialización de los AIE en públicos o privado, lo que importa es su funcionamiento.
Todo aparato de Estado (represivo o ideológico) funciona a la vez mediante violencia e ideología, pero mientras que el ARE funciona masivamente con la represión y sólo en segundo término con la ideología, a la inversa esto sucede con los AIE. La ideología con la que funcionan los AIE está unificada bajo la ideología dominante (de la clase dominante), a pesar de su diversidad y contradicciones. Ninguna clase puede ejercer el poder de Estado de manera duradera sin recurrir al mismo tiempo a los AIE. _No es tan fácil imponer la ley en los AIE porque las antiguas clases dominantes pueden conservar posiciones fuertes y por la resistencia de las clases explotadas.
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción?
Se asegura en gran parte por la superestructura jurídico-política e ideológica. La función del ARE consiste en asegurar a la fuerza las condiciones políticas de reproducción de las relaciones de producción (relaciones de explotación), asegura las condiciones políticas para la actuación de los AIE.
El objetivo de la Revolución Francesa no sólo fue trasladar el poder del Estado de la aristocracia feudal a la burguesía capitalista, romper el antiguo ARE y remplazarlo por otro ARE, sino también atacar el AIE dominante, la Iglesia, para apoyarse en un nuevo AIE que asegurara su reproducción de las relaciones de producción. Dicho nuevo AIE era el escolar. La mancuerna Iglesia-Familia es reemplazada por Escuela-Familia.
En la escuela se inculcan habilidades recubiertas por la ideología dominante, o la ideología dominante puramente como la moral o la formación cívica. Cada grupo recibe la ideología de acuerdo con el rol que debe cumplir en la sociedad de clases, ya sea rol de explotado (conciencia moral, profesional y apolítica), rol de explotador (saber mandar y hablar con los obreros), agente de represión (saber mandar y hacerse obedecer sin discutir) y profesionales de la ideología, aunque estas “cualidades” también se enseñan en los demás AIE.
Se reproduce así gran parte de las relaciones de producción, las relaciones entre explotados y explotadores. Todo esto está disimulado por la ideología que muestra a la escuela como neutra, sin ideología. Y es que hasta los propios profesores (la mayoría), no sospechan del trabajo que el sistema les obliga a realizar, y con cuya devoción a la enseñanza contribuyen a mantener esta ideología de la escuela.
Ideología. La ideología es el sistema de ideas, de representaciones, que domina el espíritu de un hombre o grupo social. Siempre expresa posiciones de clase.
Una teoría de las ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales, y por ende de los modos de producción y de las luchas de clase que en ellas se desarrollan. La ideología no tiene historia propia.
En la Ideología alemana, la ideología es concebida como pura ilusión, puro sueño, es decir, nada. Su realidad está fuera de sí misma, es un constructo imaginario, su historia está fuera de ella, la única historia existente es la de los individuos concretos. La ideología en general no tiene historia, es omnihistórica pues está presente en toda la historia, es eterna.
Teoría 1. La ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia. Se dice que las ideologías son concepciones del mundo, que en gran parte son imaginarias, es decir que no corresponden a la realidad; sin embargo, se admite que aluden a la realidad y basta con interpretarlas para encontrar su representación imaginaria del mundo real en ese mismo mundo, en otras palabras en la ideología los hombres se representan de forma imaginaria sus condiciones reales de existencia, pero ¿por qué necesitamos representarnos de manera imaginaria nuestras condiciones reales de existencia?
1ra respuesta. Los curas o déspotas (y en sí los AIE) forjaron las “bellas mentiras”, para que los hombres creyendo que obedecen a Dios, en realidad los obedecen a ellos. La clase dominante basa su dominación y explotación del pueblo en una representación falsa del mundo que es inculcada a los dominados, para esclavizar sus espíritus por medio de la imaginación. Es falsa.
2da respuesta. Alienación material en las condiciones de existencia del hombre. Los hombres se forman una representación imaginaria (alienada) de sus condiciones de existencia porque esas mismas condiciones son alienantes, están dominadas por la esencia de la sociedad alienada: el trabaja alienado. También falsa.
No son las condiciones reales de existencia, su mundo real, las que los hombres se representan en la ideología sino la relación que existe entre ellos y las condiciones de su existencia. Este es el punto central de toda representación ideológica y por ende imaginaria del mundo real. En la ideología no está representado el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de los individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales en que viven.
Teoría 2. La ideología tiene una existencia material. Las representaciones de la ideología tienen una existencia material y no ideal. Los AIE y sus prácticas son la realización de la ideología, en un aparato y sus prácticas, existe siempre una ideología, y tal existencia es material. Obviamente la existencia material de la ideología en un aparato no posee la misma materialidad que una silla o una mesa, puesto que “la materia existe bajo diferentes modalidades”.
Si un individuo cree en Dios, en el deber, la justicia, etc., la creencia depende de las ideas de tal individuo, por lo tanto, de él mismo en tanto que posee una conciencia en la cual están contenidas las ideas de su creencia de la cual su comportamiento (material) se deriva. Se comprueba que la ideología reconoce al sujeto que tiene una consciencia, que cree en las ideas de su conciencia y debe actuar de acuerdo con sus ideas, materializar sus propias ideas, y si no lo hace, no está bien.
En realidad si no se hace lo que debería hacer en función de lo que cree, es porque tiene otras ideas a las que proclama y actúa según a esas otras ideas.
La ideología interpela a los individuos como sujetos. La ideología sólo existe por el sujeto y para los sujetos, o sea, sólo existe para los sujetos concretos y es posible sólo por el sujeto. La categoría de sujeto es inherente a toda ideología, pero sólo en tanto que la ideología tiene por función la constitución del los individuos en sujetos, y es que la categoría de sujeto es evidente, por ejemplo el autor es un sujeto y los lectores son otros sujetos, y esta evidencia es un efecto ideológico, es decir la ideología nos hace ver las evidencias como inevitables y naturales. Aquí se está ejerciendo la función de reconocimiento ideológico de la ideología (la otra función es desconocimiento).
Los que están insertos en la ideología creen que están fuera de ella, pues la ideología se niega a sí misma, no evidencia que es ideología sino que lo “disfraza”, y dado que la ideología es eterna (puesto que no nace, más bien es el resultado de la lucha de clases) somos sujetos ya dados, siempre-ya sujetos.
Resumen de Mauricio Kevin Aguilera
| Louis Althusser (1918-1990) |
Es necesario que se renueven los medios de producción para que la producción sea posible, pues una sociedad donde no se reproduzcan las condiciones de producción a la vez que produce, no está asegurando su sobrevivencia.
Toda sociedad depende de un modo de producción dominante, y el proceso de producción emplea las fuerzas productivas (trabajadores) existentes bajo relaciones de producción definidas, de lo que resulta que toda formación social al mismo tiempo que produce y para poder producir, debe reproducir las condiciones de producción, o sea las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes; es decir, no hay producción posible si no se asegura la reproducción de los medios de producción (reponer los gastos que necesita la producción: materia prima, edificios, herramientas, maquinaria, etc.).
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no sucede a nivel empresa, debido a que la rebasa, así, por ejemplo un señor capitalista X que produce telas de lana, debe producir si materia prima, su maquinaria, etc., pero esto no lo hace el mismo, sino otros capitalistas, el señor Y le provee ovejas, el Z maquinaria, y estos deben reproducir sus propias condiciones de producción como el señor X, creándose una relación de codependencia interminable.
Reproducción de las fuerzas de trabajo. Reproducir las fuerzas de trabajo es en esencia reproducir la fuerza de la empresa. Para asegurarse la empresa de la reproducción de las fuerzas de trabajo, le da el medio material al trabajador/obrero para que se reproduzca: el salario, que sirve para reconstituir su fuerza de trabajo (para poder sobrevivir y renovar energías y así, volver al siguiente día al trabajo sin que baje su rendimiento), aunque cabe mencionar que dichas necesidades no sólo son del tipo biológico, además son históricas, o necesidades creadas en la sociedad como la cerveza para los proletarios ingleses, o el tequila para los mexicanos, por lo tanto son variables.
Este salario debe cubrir también la necesidad de reproducción como especie (criar hijos y educarlos), es decir, reproducir a los proletarios que en un futuro serán sus trabajadores. Pero no basta con asegurar sus condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzcan como tal. La fuerza de trabajo debe ser competente, apta para el sistema de producción, y debe ser calificado de acuerdo con las exigencias de la división social-técnica del trabajo en los diversos puestos y tipos de empleo. Esta calificación de las fuerzas de trabajo en el sistema capitalista tiende a asegurarse fuera de la producción, en el sistema educativo y otras instituciones (iglesia, familia, etc.) ¿Qué se aprende en las escuelas? Habilidades, técnicas y elementos útiles para los diversos puestos en la producción (ya sea para los obreros, para los técnicos, para los líderes, etc.).
Al mismo tiempo que se aprenden técnicas y conocimientos, se aprenden “reglas del buen comportamiento” según el puesto al que te preparan. Todas esas reglas morales, cívicas entre otras son reglas del respeto a la división del trabajo, al orden establecido por la clase dominante. En definitiva, no sólo se reproduce su calificación, sino también se reproduce su sumisión a la ideología dominante.
Infraestructura y superestructura. La estructura de toda sociedad está constituida por “niveles”. La infraestructura o base económica, que es la unidad de las fuerzas productivas y relaciones de producción y la superestructura que a su vez se subdivide en dos niveles, el jurídico-político (derecho y Estado) y el ideológico (moral, religioso, político, jurídico, etc.). Tal metáfora hace ver que los pisos superiores no podrían sostenerse por sí solos sin la base, y que hay una determinación en última instancia de lo que ocurre en la superestructura.
El Estado. El aparato represivo del Estado (ARE) permite a las clases dominantes asegurar su dominación sobre la clase obrera y someterla a la explotación capitalista. Los aparatos del Estado son el gobierno, la administración, tribunales, la policía, prisiones, el ejército y otros que, en conjunto, constituyen la fuerza represiva de apoyo. El Estado sólo tiene sentido en función del poder del Estado. Toda la lucha política de clases gira alrededor del Estado, o sea la conservación del poder del Estado por una clase o alianza de clases. El Estado puede permanecer aun cuando la posesión del poder de Estado cambie de manos.
De acuerdo con la teoría marxista del Estado, el proletariado debe tomar el poder del Estado y elaborar en etapas posteriores el proceso de la destrucción del Estado.
Aparatos ideológicos del Estado. Son instituciones distintas y especializadas que coexisten con el aparato (represivos) de Estado. Mientras que el ARE pertenece al entero dominio público, la mayor parte de los AIE son del dominio privado. El Estado no es ni público ni privado, da la pauta a la distinción entre lo público y privado, pero a final de cuentas poco importa la materialización de los AIE en públicos o privado, lo que importa es su funcionamiento.
Todo aparato de Estado (represivo o ideológico) funciona a la vez mediante violencia e ideología, pero mientras que el ARE funciona masivamente con la represión y sólo en segundo término con la ideología, a la inversa esto sucede con los AIE. La ideología con la que funcionan los AIE está unificada bajo la ideología dominante (de la clase dominante), a pesar de su diversidad y contradicciones. Ninguna clase puede ejercer el poder de Estado de manera duradera sin recurrir al mismo tiempo a los AIE. _No es tan fácil imponer la ley en los AIE porque las antiguas clases dominantes pueden conservar posiciones fuertes y por la resistencia de las clases explotadas.
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción?
Se asegura en gran parte por la superestructura jurídico-política e ideológica. La función del ARE consiste en asegurar a la fuerza las condiciones políticas de reproducción de las relaciones de producción (relaciones de explotación), asegura las condiciones políticas para la actuación de los AIE.
El objetivo de la Revolución Francesa no sólo fue trasladar el poder del Estado de la aristocracia feudal a la burguesía capitalista, romper el antiguo ARE y remplazarlo por otro ARE, sino también atacar el AIE dominante, la Iglesia, para apoyarse en un nuevo AIE que asegurara su reproducción de las relaciones de producción. Dicho nuevo AIE era el escolar. La mancuerna Iglesia-Familia es reemplazada por Escuela-Familia.
En la escuela se inculcan habilidades recubiertas por la ideología dominante, o la ideología dominante puramente como la moral o la formación cívica. Cada grupo recibe la ideología de acuerdo con el rol que debe cumplir en la sociedad de clases, ya sea rol de explotado (conciencia moral, profesional y apolítica), rol de explotador (saber mandar y hablar con los obreros), agente de represión (saber mandar y hacerse obedecer sin discutir) y profesionales de la ideología, aunque estas “cualidades” también se enseñan en los demás AIE.
Se reproduce así gran parte de las relaciones de producción, las relaciones entre explotados y explotadores. Todo esto está disimulado por la ideología que muestra a la escuela como neutra, sin ideología. Y es que hasta los propios profesores (la mayoría), no sospechan del trabajo que el sistema les obliga a realizar, y con cuya devoción a la enseñanza contribuyen a mantener esta ideología de la escuela.
Ideología. La ideología es el sistema de ideas, de representaciones, que domina el espíritu de un hombre o grupo social. Siempre expresa posiciones de clase.
Una teoría de las ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales, y por ende de los modos de producción y de las luchas de clase que en ellas se desarrollan. La ideología no tiene historia propia.
En la Ideología alemana, la ideología es concebida como pura ilusión, puro sueño, es decir, nada. Su realidad está fuera de sí misma, es un constructo imaginario, su historia está fuera de ella, la única historia existente es la de los individuos concretos. La ideología en general no tiene historia, es omnihistórica pues está presente en toda la historia, es eterna.
Teoría 1. La ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia. Se dice que las ideologías son concepciones del mundo, que en gran parte son imaginarias, es decir que no corresponden a la realidad; sin embargo, se admite que aluden a la realidad y basta con interpretarlas para encontrar su representación imaginaria del mundo real en ese mismo mundo, en otras palabras en la ideología los hombres se representan de forma imaginaria sus condiciones reales de existencia, pero ¿por qué necesitamos representarnos de manera imaginaria nuestras condiciones reales de existencia?
1ra respuesta. Los curas o déspotas (y en sí los AIE) forjaron las “bellas mentiras”, para que los hombres creyendo que obedecen a Dios, en realidad los obedecen a ellos. La clase dominante basa su dominación y explotación del pueblo en una representación falsa del mundo que es inculcada a los dominados, para esclavizar sus espíritus por medio de la imaginación. Es falsa.
2da respuesta. Alienación material en las condiciones de existencia del hombre. Los hombres se forman una representación imaginaria (alienada) de sus condiciones de existencia porque esas mismas condiciones son alienantes, están dominadas por la esencia de la sociedad alienada: el trabaja alienado. También falsa.
No son las condiciones reales de existencia, su mundo real, las que los hombres se representan en la ideología sino la relación que existe entre ellos y las condiciones de su existencia. Este es el punto central de toda representación ideológica y por ende imaginaria del mundo real. En la ideología no está representado el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de los individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales en que viven.
Teoría 2. La ideología tiene una existencia material. Las representaciones de la ideología tienen una existencia material y no ideal. Los AIE y sus prácticas son la realización de la ideología, en un aparato y sus prácticas, existe siempre una ideología, y tal existencia es material. Obviamente la existencia material de la ideología en un aparato no posee la misma materialidad que una silla o una mesa, puesto que “la materia existe bajo diferentes modalidades”.
Si un individuo cree en Dios, en el deber, la justicia, etc., la creencia depende de las ideas de tal individuo, por lo tanto, de él mismo en tanto que posee una conciencia en la cual están contenidas las ideas de su creencia de la cual su comportamiento (material) se deriva. Se comprueba que la ideología reconoce al sujeto que tiene una consciencia, que cree en las ideas de su conciencia y debe actuar de acuerdo con sus ideas, materializar sus propias ideas, y si no lo hace, no está bien.
En realidad si no se hace lo que debería hacer en función de lo que cree, es porque tiene otras ideas a las que proclama y actúa según a esas otras ideas.
La ideología interpela a los individuos como sujetos. La ideología sólo existe por el sujeto y para los sujetos, o sea, sólo existe para los sujetos concretos y es posible sólo por el sujeto. La categoría de sujeto es inherente a toda ideología, pero sólo en tanto que la ideología tiene por función la constitución del los individuos en sujetos, y es que la categoría de sujeto es evidente, por ejemplo el autor es un sujeto y los lectores son otros sujetos, y esta evidencia es un efecto ideológico, es decir la ideología nos hace ver las evidencias como inevitables y naturales. Aquí se está ejerciendo la función de reconocimiento ideológico de la ideología (la otra función es desconocimiento).
Los que están insertos en la ideología creen que están fuera de ella, pues la ideología se niega a sí misma, no evidencia que es ideología sino que lo “disfraza”, y dado que la ideología es eterna (puesto que no nace, más bien es el resultado de la lucha de clases) somos sujetos ya dados, siempre-ya sujetos.
18.11 Althusser. La ideología como materia
Bitácora del 19 de noviembre: Ideología y aparatos ideológicos de Estado
Por Mauricio Kevin Aguilera
Preguntas en clase:
¿Qué es el chauvinismo? Se trata de la creencia según la cual lo propio es lo mejor. En ese sentido, es contrario al malinchismo.
¿Qué es el índice de eficacia respectivo? Que tan eficiente es una metáfora para explicar una situación.
Temas:
Una sociedad requiere, al mismo tiempo que produce, reproducir el mismo modo de producción y requiere también que siempre se estén reproduciendo las materias primas. Para sobrevivir una sociedad requiere entonces reproducir dos cosas:
1. Reproducir las fuerzas productivas:
Las materias primas, maquinaria y todo aquello con lo cual se produce (en una empresa).
La fuerza de trabajo, es decir que se reproduzcan los empleados u obreros y esto es en dos sentidos; la reproducción en su persona, que puedan cubrir sus necesidades cada día, para que sus energías sean las mismas y así pueda seguir trabajando eficientemente. Esas necesidades cubiertas por el salario no son las mismas en cada persona y en cada sociedad, sino que son históricas (por ejemplo, el proletariado francés necesitará vino, de la misma manera que el inglés cerveza). El segundo sentido es la reproducción de especie (especie proletaria), de familia, para asegurarse en un futuro alguien a quien explotar, en resumidas cuentas el salario tiene que asegurarse de cubrir lo indispensable (y sólo lo indispensable) para sí mismo y para la reproducción de los futuros obreros.
¿Cómo conseguir (como sistema) que el sistema se perpetúe?
Para que los hijos de los obreros lleguen a la fábrica se necesita que repitan las condiciones de sus padres, y esto se asegura con la mano de obra calificada (puesto que vivimos en una sociedad con división del trabajo), aprender una serie de técnicas y conocimientos que nos permitan cumplir con nuestra tarea, y aún más importante es la sumisión, asegurar la sumisión; en suma, que estén de acuerdo ante el acto de la división del trabajo y acepten su condición de clase dominada.
2. Reproducir sus relaciones de producción. ¿Cómo asegurar que el modo en que se está produciendo se perpetúe? ¿Por qué seguimos manteniendo un tipo de relaciones de producción que en principio no beneficia más que a unos pocos? Con la ideología, pero para responder a esta pregunta de manera satisfactoria tenemos que remontarnos a una más básica como la del Estado y la sociedad.
En la clásica metáfora marxista, la sociedad está representada como un edificio en el cual la parte inferior o “infraestructura” significa el sostén de tipo económico y que es independiente de la superestructura compuesta por las Leyes y por la ideología. La infraestructura sostiene el modo en que se concibe a sí misma la sociedad. Engels la llama determinación en última instancia, donde todo lo que está arriba (esto es, las creencias) depende de la organización económica de la sociedad.
Dicha metáfora da la imagen de algo estático y, por ende, no ofrece elementos para entender la reproducción de la propia sociedad.
Para asegurar su permanencia, el Estado cuenta con aparatos de represión (ejército, policía, prisiones, etc.) que le aseguran el monopolio de la violencia legítima. Pero no basta con esto para asegurar su continuidad, sino que es necesario que sus miembros estén convencidos de que su situación es la idónea o la única posible, y esto se logra con las leyes, la ideología, o el aparato ideológico de estado.
La educación, que se imparte en instituciones en apariencia neutrales, es el aparato ideológico predilecto del capitalismo (de la misma manera que la Iglesia lo fue para el feudalismo).
¿Por qué tenemos las ideas que tenemos? Las ideologías son una relación imaginaria con una realidad. La explicación mecanicista interpreta que las idea derivan directamente de una proyección, tal como Dios tenía las características de los hombres. La explicación marxista establece que las condiciones materiales implican una estructura en las ideas: por ejemplo, que la cosificación en la conciencia es consecuencia de nuestro modo de producción cosificado. Ambas son falsas, una tercera la material, plantea que las ideas que tenemos no se reflejan en lo que decimos, o creemos que creemos, sino que están en nuestros actos mismos.
Nuestra ideología, más que lo que decimos, se manifiesta en los actos. Estamos enajenados por el modo de producción, pues no nos damos cuenta que la ideología se encuentra en lo que hacemos cada día.
Por Mauricio Kevin Aguilera
Preguntas en clase:
¿Qué es el chauvinismo? Se trata de la creencia según la cual lo propio es lo mejor. En ese sentido, es contrario al malinchismo.
¿Qué es el índice de eficacia respectivo? Que tan eficiente es una metáfora para explicar una situación.
Temas:
La necesidad de la sociedad de la reproducción de las condiciones de producción
Una sociedad requiere, al mismo tiempo que produce, reproducir el mismo modo de producción y requiere también que siempre se estén reproduciendo las materias primas. Para sobrevivir una sociedad requiere entonces reproducir dos cosas:
1. Reproducir las fuerzas productivas:
Las materias primas, maquinaria y todo aquello con lo cual se produce (en una empresa).
La fuerza de trabajo, es decir que se reproduzcan los empleados u obreros y esto es en dos sentidos; la reproducción en su persona, que puedan cubrir sus necesidades cada día, para que sus energías sean las mismas y así pueda seguir trabajando eficientemente. Esas necesidades cubiertas por el salario no son las mismas en cada persona y en cada sociedad, sino que son históricas (por ejemplo, el proletariado francés necesitará vino, de la misma manera que el inglés cerveza). El segundo sentido es la reproducción de especie (especie proletaria), de familia, para asegurarse en un futuro alguien a quien explotar, en resumidas cuentas el salario tiene que asegurarse de cubrir lo indispensable (y sólo lo indispensable) para sí mismo y para la reproducción de los futuros obreros.
¿Cómo conseguir (como sistema) que el sistema se perpetúe?
Para que los hijos de los obreros lleguen a la fábrica se necesita que repitan las condiciones de sus padres, y esto se asegura con la mano de obra calificada (puesto que vivimos en una sociedad con división del trabajo), aprender una serie de técnicas y conocimientos que nos permitan cumplir con nuestra tarea, y aún más importante es la sumisión, asegurar la sumisión; en suma, que estén de acuerdo ante el acto de la división del trabajo y acepten su condición de clase dominada.
2. Reproducir sus relaciones de producción. ¿Cómo asegurar que el modo en que se está produciendo se perpetúe? ¿Por qué seguimos manteniendo un tipo de relaciones de producción que en principio no beneficia más que a unos pocos? Con la ideología, pero para responder a esta pregunta de manera satisfactoria tenemos que remontarnos a una más básica como la del Estado y la sociedad.
Metáfora del edificio (infraestructura y superestructura)
En la clásica metáfora marxista, la sociedad está representada como un edificio en el cual la parte inferior o “infraestructura” significa el sostén de tipo económico y que es independiente de la superestructura compuesta por las Leyes y por la ideología. La infraestructura sostiene el modo en que se concibe a sí misma la sociedad. Engels la llama determinación en última instancia, donde todo lo que está arriba (esto es, las creencias) depende de la organización económica de la sociedad.
Dicha metáfora da la imagen de algo estático y, por ende, no ofrece elementos para entender la reproducción de la propia sociedad.
El Estado
Para asegurar su permanencia, el Estado cuenta con aparatos de represión (ejército, policía, prisiones, etc.) que le aseguran el monopolio de la violencia legítima. Pero no basta con esto para asegurar su continuidad, sino que es necesario que sus miembros estén convencidos de que su situación es la idónea o la única posible, y esto se logra con las leyes, la ideología, o el aparato ideológico de estado.
La educación, que se imparte en instituciones en apariencia neutrales, es el aparato ideológico predilecto del capitalismo (de la misma manera que la Iglesia lo fue para el feudalismo).
¿Por qué tenemos las ideas que tenemos? Las ideologías son una relación imaginaria con una realidad. La explicación mecanicista interpreta que las idea derivan directamente de una proyección, tal como Dios tenía las características de los hombres. La explicación marxista establece que las condiciones materiales implican una estructura en las ideas: por ejemplo, que la cosificación en la conciencia es consecuencia de nuestro modo de producción cosificado. Ambas son falsas, una tercera la material, plantea que las ideas que tenemos no se reflejan en lo que decimos, o creemos que creemos, sino que están en nuestros actos mismos.
Nuestra ideología, más que lo que decimos, se manifiesta en los actos. Estamos enajenados por el modo de producción, pues no nos damos cuenta que la ideología se encuentra en lo que hacemos cada día.
Resumen: Althusser, Aparatos ideológicos del Estado
Louis Althusser, «Ideología y aparatos ideológicos del Estado» en La filosofía como arma de la revolución, México, Siglo XXI, 1968, pp.102-151.
Resumen de Juan Ornelas
La condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de producción, de lo contrario, una formación social que no reproduzca las condiciones de producción para que la producción sea posible, no sobrevivirá siquiera un año.
¿Qué es la reproducción de las condiciones de producción?
Las tenaces evidencias (evidencias ideológicas de tipo empirista) ofrecidas por el punto de vista de la mera producción incluso de la simple práctica productiva, (abstracta ella misma con respecto al proceso de producción) se incorpora de tal modo a nuestra conciencia cotidiana, que es sumamente difícil, por no decir casi imposible, elevarse al punto de vista de la producción. Sin embargo, cuando no se adopta tal punto de vista todo resulta abstracto y deformado (más que parcial), aun en el nivel de la producción y con mayor razón todavía en de la simple práctica.
El proceso de producción emplea fuerzas productivas existentes en y bajo estas relaciones de producción definidas para existir. Toda formación social debe reproducir las condiciones de su producción, esta se divide en dos ramas:
a) Las fuerzas productivas
b) Las relaciones de producción existentes
No hay producción si no se asegura la reproducción de las condiciones materiales de la producción: la reproducción de los medios de producción (materia prima, instalaciones fijas, instrumentos de producción, etc.).
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no va a ser pensada a nivel de la empresa pues no es allí donde se da en sus condiciones reales. Lo que sucede en el nivel de la empresa es un efecto, que sólo da la idea de la necesidad de reproducción, pero que no permite en absoluto pensar en las condiciones y los mecanismos de la misma. Así, la demanda de medios de producción puede ser satisfecha por la oferta.
La reproducción de las fuerzas de trabajo
La fuerza de trabajo se asegura dándole el medio material para que se siga reproduciendo: el salario. Pero no basta con asegurar la fuerza de trabajo, y las condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzca como tal, debe ser competente, apta para ser utilizada en el complejo sistema del proceso de producción. Debe ser calificada según las exigencias de la división socio-técnica del trabajo, en sus distintos “puestos” y “empleos”.
La calificación de las fuerza de trabajo tiende a asegurarse no “en el lugar del trabajo”, sino fuera de la producción, por medio del sistema educativo, diseñado para aumentar la fuerza de trabajo.
En la escuela se aprenden “habilidades”, además de técnicas y conocimientos, pero también se aprenden las “reglas” de convivencia que debe observar todo agente de la división del trabajo según el puesto que está destinado a ocupar: reglas de moral y conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social y técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por la dominación de clase.
La reproducción de la fuerza de trabajo no solo exige una reproducción de su clasificación sino, al mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a la ideología dominante. Así nace el sometimiento a la clase dominante. No solo la escuela sino también otras instituciones de Estado como la iglesia, el ejército o los medios de comunicación, son los que enseñan las habilidades bajo formas que aseguren tal sometimiento. La reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo se asegura en y bajo las formas de sometimiento ideológico. Entonces reconocemos la presencia eficaz de una nueva realidad: La ideología.
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción? Para responder esa pregunta hay que rescatar primero dos cuestiones.
La sociedad
Utilizaremos la estructura de una sociedad como en principio Marx la describe. Toda sociedad está constituida por dos niveles: la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas de trabajo y relaciones de producción) y la superestructura que comprende dos instancias, la jurídico-política y la ideológica. Este diseño está estructurado con un interés teórico-pedagógico que ofrece una fundamental ventana teórica que permite inscribir en el dispositivo teórico de sus conceptos esenciales lo que nosotros hemos llamado su índice de eficiencia respectivo.
El Estado
El Estado es una máquina de represión que permite a las clases dominantes asegurar su dominio sobre la clase obrera para someterla al proceso de explotación de la plusvalía. El Estado gira en torno a la posesión del poder del Estado. Por otra parte existe el aparato de Estado. El objetivo de la lucha de clases concierne al poder de Estado y en consecuencia en la utilización del aparato de Estado, determinado por las clases que tiene el poder de Estado en función de sus objetivos de clase. Para hacer progresar la teoría del Estado, es indispensable tener en cuenta no solo la distinción entre poder de estado y aparato de estado, sino también otra realidad que se manifiesta junto al aparato (represivo) de Estado, pero que no so confunde con él, los aparatos ideológicos del estado (AIE).
Así como existen los aparatos represivos también existe una pluralidad de aparatos ideológicos de Estado. Además los aparatos represivos son de dominio público, y en el caso de los aparatos ideológicos, son del domino privado. No existen aparatos de Estado puramente represivos: las instituciones como la policía y el ejército también utilizan la ideología, y de la misma manera no existe un aparato puramente ideológico. La diferencia esencial entre el aparato represivo de estado y el aparato ideológico del Estado, es que el primero “funciona mediante la violencia”, en tanto que el AIE funciona mediante la ideología. A pesar de la diversidad de AIE, se podría decir que la clase dominante ejerce la represión y a su vez utiliza su ideología. Así pues el AIE también tiene su lugar en la lucha de clases.
¿Cuál es la medida del rol de los aparatos ideológicos de Estado? ¿A qué corresponden la “función” de esos aparatos ideológicos del Estado que no funcionan con la represión sino con la ideología?
Reproducción de las relaciones de producción
El rol del aparato represivo del Estado consiste esencialmente, en tanto aparato represivo, en asegurar por la fuerza, las condiciones políticas de reproducción de los relaciones de producción que son en ultima instancia, relaciones de explotación. El aparato de Estado no solamente contribuye en su propia reproducción sino también, y sobre todo, asegura mediante la represión las condiciones políticas de la actuación de los aparatos ideológicos.
La función de la diversidad de los aparatos ideológicos de estado, en su rol único, es reproducir las relaciones de producción.
La clase dominante en las formaciones capitalistas maduras asegura la “armonía” entre el aparto represivo y los aparatos ideológicos por medio del aparato ideológico escolar.
Todos los aparatos de Estado buscan el mismo resultado: reproducir las relaciones de producción (i.e. las relaciones capitalistas de explotación). Por medio del sometimiento de los individuos a una ideología de Estado “democrática”, atiborrando a todos los ciudadanos mediante la prensa, la radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chovinismo, liberalismo, moralismo. Se inculca en los niños “habilidades” recubiertas por la ideología dominante en estado puro (moral, instrucción cívica, filosofía, etc.)
Cada grupo está provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en la sociedad de clases.
Se puede concluir que la pareja Escuela-familia constituye el aparato ideológico del Estado dominante, aparato que desempeña el rol determinante en la reproducción de las relaciones producción de un modo de producción amenazado en su existencia por la lucha de clases.
La ideología
Todos los aparatos ideológicos del Estado funcionan con una ideología básica, que Marx definía como: “el sistema de ideas, de representaciones que domina al espíritu de un hombre o grupo social”. La teoría de las ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales; por lo tanto en los modos de producción combinados en ésta y de las luchas de clases que en ellas se desarrollan.
Teoría de la ideología general:
Ofrecemos dos tesis para apoyar esta teoría:
Tesis 1: la ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia.
La palabra ideología significa: ilusión o alusión a algo. Los hombres se representan en forma imaginaria sus condiciones reales de existencia. La existencia de los grupos de estos cínicos que basan su dominación y explotación del “pueblo” en una representación falseada del mundo que han imaginado para esclavizar los espíritus mediante el dominio de su imaginación. Como Marx decía: “es la alienación material que reina en las condiciones de existencia de los hombres mismos” (trabajo alienado). En la representación imaginaria del mundo que se encuentra en una ideología están reflejadas las condiciones de existencia de los hombres y por lo tanto su mundo real.
Toda ideología en su formación necesariamente imaginaria no representa las relaciones de producción existentes (y las otras relaciones que de allí derivan), sino ante todo la relación (imaginaria) de los individuos con las relaciones de producción y las relaciones que de ella resultan. En la ideología no está representando entonces el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de lo individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales que viven.
Tesis 2: la ideología tiene una existencia material.
Los individuos viven en la ideología, cuya deformación imaginaria depende de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia, con las relaciones de producción y de clase. Diríamos que esta relación está dotada de existencia material. El individuo en cuestión se conoce de tal o cual manera, adopta tal o cual comportamiento práctico y, además, participa en ciertas prácticas reguladas, que son del aparato ideológico del cual “dependen” las ideas que el ha elegido libremente con toda conciencia, en su calidad de sujeto.
Todo depende de la noción del sujeto; la ideología interpela a los individuos como sujetos.
La ideología solo existe por el sujeto y para el sujeto, puesto que toda ideología tiene por función la “constitución” de los individuos concretos en sujeto. Así la ideología no está nada más en las formas materiales de la existencia de ese funcionamiento. El hombre por naturaleza es un animal ideológico, cuando reconoce en otro el discurso que argumenta. La ideología transforma a los individuos en sujetos.
Resumen de Juan Ornelas
La condición final de la producción es la reproducción de las condiciones de producción, de lo contrario, una formación social que no reproduzca las condiciones de producción para que la producción sea posible, no sobrevivirá siquiera un año.
¿Qué es la reproducción de las condiciones de producción?
Las tenaces evidencias (evidencias ideológicas de tipo empirista) ofrecidas por el punto de vista de la mera producción incluso de la simple práctica productiva, (abstracta ella misma con respecto al proceso de producción) se incorpora de tal modo a nuestra conciencia cotidiana, que es sumamente difícil, por no decir casi imposible, elevarse al punto de vista de la producción. Sin embargo, cuando no se adopta tal punto de vista todo resulta abstracto y deformado (más que parcial), aun en el nivel de la producción y con mayor razón todavía en de la simple práctica.
El proceso de producción emplea fuerzas productivas existentes en y bajo estas relaciones de producción definidas para existir. Toda formación social debe reproducir las condiciones de su producción, esta se divide en dos ramas:
a) Las fuerzas productivas
b) Las relaciones de producción existentes
No hay producción si no se asegura la reproducción de las condiciones materiales de la producción: la reproducción de los medios de producción (materia prima, instalaciones fijas, instrumentos de producción, etc.).
La reproducción de las condiciones materiales de la producción no va a ser pensada a nivel de la empresa pues no es allí donde se da en sus condiciones reales. Lo que sucede en el nivel de la empresa es un efecto, que sólo da la idea de la necesidad de reproducción, pero que no permite en absoluto pensar en las condiciones y los mecanismos de la misma. Así, la demanda de medios de producción puede ser satisfecha por la oferta.
La reproducción de las fuerzas de trabajo
La fuerza de trabajo se asegura dándole el medio material para que se siga reproduciendo: el salario. Pero no basta con asegurar la fuerza de trabajo, y las condiciones materiales de su reproducción para que se reproduzca como tal, debe ser competente, apta para ser utilizada en el complejo sistema del proceso de producción. Debe ser calificada según las exigencias de la división socio-técnica del trabajo, en sus distintos “puestos” y “empleos”.
La calificación de las fuerza de trabajo tiende a asegurarse no “en el lugar del trabajo”, sino fuera de la producción, por medio del sistema educativo, diseñado para aumentar la fuerza de trabajo.
En la escuela se aprenden “habilidades”, además de técnicas y conocimientos, pero también se aprenden las “reglas” de convivencia que debe observar todo agente de la división del trabajo según el puesto que está destinado a ocupar: reglas de moral y conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social y técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por la dominación de clase.
La reproducción de la fuerza de trabajo no solo exige una reproducción de su clasificación sino, al mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a la ideología dominante. Así nace el sometimiento a la clase dominante. No solo la escuela sino también otras instituciones de Estado como la iglesia, el ejército o los medios de comunicación, son los que enseñan las habilidades bajo formas que aseguren tal sometimiento. La reproducción de la calificación de la fuerza de trabajo se asegura en y bajo las formas de sometimiento ideológico. Entonces reconocemos la presencia eficaz de una nueva realidad: La ideología.
¿Cómo se asegura la reproducción de las relaciones de producción? Para responder esa pregunta hay que rescatar primero dos cuestiones.
La sociedad
Utilizaremos la estructura de una sociedad como en principio Marx la describe. Toda sociedad está constituida por dos niveles: la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas de trabajo y relaciones de producción) y la superestructura que comprende dos instancias, la jurídico-política y la ideológica. Este diseño está estructurado con un interés teórico-pedagógico que ofrece una fundamental ventana teórica que permite inscribir en el dispositivo teórico de sus conceptos esenciales lo que nosotros hemos llamado su índice de eficiencia respectivo.
El Estado
El Estado es una máquina de represión que permite a las clases dominantes asegurar su dominio sobre la clase obrera para someterla al proceso de explotación de la plusvalía. El Estado gira en torno a la posesión del poder del Estado. Por otra parte existe el aparato de Estado. El objetivo de la lucha de clases concierne al poder de Estado y en consecuencia en la utilización del aparato de Estado, determinado por las clases que tiene el poder de Estado en función de sus objetivos de clase. Para hacer progresar la teoría del Estado, es indispensable tener en cuenta no solo la distinción entre poder de estado y aparato de estado, sino también otra realidad que se manifiesta junto al aparato (represivo) de Estado, pero que no so confunde con él, los aparatos ideológicos del estado (AIE).
Así como existen los aparatos represivos también existe una pluralidad de aparatos ideológicos de Estado. Además los aparatos represivos son de dominio público, y en el caso de los aparatos ideológicos, son del domino privado. No existen aparatos de Estado puramente represivos: las instituciones como la policía y el ejército también utilizan la ideología, y de la misma manera no existe un aparato puramente ideológico. La diferencia esencial entre el aparato represivo de estado y el aparato ideológico del Estado, es que el primero “funciona mediante la violencia”, en tanto que el AIE funciona mediante la ideología. A pesar de la diversidad de AIE, se podría decir que la clase dominante ejerce la represión y a su vez utiliza su ideología. Así pues el AIE también tiene su lugar en la lucha de clases.
¿Cuál es la medida del rol de los aparatos ideológicos de Estado? ¿A qué corresponden la “función” de esos aparatos ideológicos del Estado que no funcionan con la represión sino con la ideología?
Reproducción de las relaciones de producción
El rol del aparato represivo del Estado consiste esencialmente, en tanto aparato represivo, en asegurar por la fuerza, las condiciones políticas de reproducción de los relaciones de producción que son en ultima instancia, relaciones de explotación. El aparato de Estado no solamente contribuye en su propia reproducción sino también, y sobre todo, asegura mediante la represión las condiciones políticas de la actuación de los aparatos ideológicos.
La función de la diversidad de los aparatos ideológicos de estado, en su rol único, es reproducir las relaciones de producción.
La clase dominante en las formaciones capitalistas maduras asegura la “armonía” entre el aparto represivo y los aparatos ideológicos por medio del aparato ideológico escolar.
Todos los aparatos de Estado buscan el mismo resultado: reproducir las relaciones de producción (i.e. las relaciones capitalistas de explotación). Por medio del sometimiento de los individuos a una ideología de Estado “democrática”, atiborrando a todos los ciudadanos mediante la prensa, la radio, la televisión, con dosis diarias de nacionalismo, chovinismo, liberalismo, moralismo. Se inculca en los niños “habilidades” recubiertas por la ideología dominante en estado puro (moral, instrucción cívica, filosofía, etc.)
Cada grupo está provisto de la ideología que conviene al rol que debe cumplir en la sociedad de clases.
Se puede concluir que la pareja Escuela-familia constituye el aparato ideológico del Estado dominante, aparato que desempeña el rol determinante en la reproducción de las relaciones producción de un modo de producción amenazado en su existencia por la lucha de clases.
La ideología
Todos los aparatos ideológicos del Estado funcionan con una ideología básica, que Marx definía como: “el sistema de ideas, de representaciones que domina al espíritu de un hombre o grupo social”. La teoría de las ideologías se basa en la historia de las formaciones sociales; por lo tanto en los modos de producción combinados en ésta y de las luchas de clases que en ellas se desarrollan.
Teoría de la ideología general:
- La ideología es pura ilusión, como un sueño, no es absolutamente nada.
- La ideología no tiene historia.
- La ideología está dotada de una estructura y funcionamiento que constituyen una realidad no-histórica (omnihistorica).
- La ideología es “eterna” en el sentido que decimos que lo es el inconsciente según Freud.
- La ideología es una representación imaginaria de la relación con sus condiciones reales de existencia.
Ofrecemos dos tesis para apoyar esta teoría:
Tesis 1: la ideología representa la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia.
La palabra ideología significa: ilusión o alusión a algo. Los hombres se representan en forma imaginaria sus condiciones reales de existencia. La existencia de los grupos de estos cínicos que basan su dominación y explotación del “pueblo” en una representación falseada del mundo que han imaginado para esclavizar los espíritus mediante el dominio de su imaginación. Como Marx decía: “es la alienación material que reina en las condiciones de existencia de los hombres mismos” (trabajo alienado). En la representación imaginaria del mundo que se encuentra en una ideología están reflejadas las condiciones de existencia de los hombres y por lo tanto su mundo real.
Toda ideología en su formación necesariamente imaginaria no representa las relaciones de producción existentes (y las otras relaciones que de allí derivan), sino ante todo la relación (imaginaria) de los individuos con las relaciones de producción y las relaciones que de ella resultan. En la ideología no está representando entonces el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de lo individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales que viven.
Tesis 2: la ideología tiene una existencia material.
Los individuos viven en la ideología, cuya deformación imaginaria depende de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia, con las relaciones de producción y de clase. Diríamos que esta relación está dotada de existencia material. El individuo en cuestión se conoce de tal o cual manera, adopta tal o cual comportamiento práctico y, además, participa en ciertas prácticas reguladas, que son del aparato ideológico del cual “dependen” las ideas que el ha elegido libremente con toda conciencia, en su calidad de sujeto.
Todo depende de la noción del sujeto; la ideología interpela a los individuos como sujetos.
La ideología solo existe por el sujeto y para el sujeto, puesto que toda ideología tiene por función la “constitución” de los individuos concretos en sujeto. Así la ideología no está nada más en las formas materiales de la existencia de ese funcionamiento. El hombre por naturaleza es un animal ideológico, cuando reconoce en otro el discurso que argumenta. La ideología transforma a los individuos en sujetos.
18.11 Althusser. La ideología como materia
Bitácora de la sesión del día viernes 18 de noviembre del 2011
Por Juan Ornelas
La clase giró en torno a tres puntos específicos para comprender la lectura del texto de Louis Althusser, “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”.
Los tres puntos mencionados son:
a) ¿Qué significa la necesidad de que la sociedad reproduzca las condiciones de producción?
b) Explicar el sentido de la metáfora del Edificio (infraestructura y superestructura).
c) Las implicaciones de estos dos puntos para determinar al Estado.
a) Hasta un niño sabe que una formación social que no reproduzca las condiciones de producción al mismo tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año. Así que es
necesario que la sociedad reproduzca sus condiciones de producción respecto de dos cosas:
- Reproducir las fuerzas productivas
- Reproducir las relaciones de producción
La fuerza productiva es la fuerza de trabajo que es esencial en la producción de las mercancías dentro de una empresa, donde basta con saber-hacer. Sin embargo, tiene también que ser competente en este rol, es decir, saber-ser obrero. Requiere así una educación diseñada para inculcar este saber-hacer y cumplir con el plan capitalista de seguir obteniendo esta fuerza de trabajo.
En un principio se mantiene a esta fuerza de trabajo satisfaciendo sus necesidades con un salario, de modo que pueda seguir ejerciendo su función con la misma energía. El capitalista debe asegurarse que todos los trabajadores estén sometidos al acto mismo de la división del trabajo, pues el modo capitalista tiene que reproducirse. ¿Cómo conseguir eso?: Implantando la ideología.
Pasamos al segundo punto para analizar el papel que juega la ideología en una sociedad, tomando a esta como la edificación de una estructura de dos niveles.
b) En la metáfora del edificio, Althusser divide la estructura de un sociedad en dos niveles, la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas de trabajo y relaciones de producción) y la superestructura que comprende dos instancias, la jurídico-política y la ideológica. La primera, como base, determinará a la superestructura, puesto que todo lo que se encuentre en el poder dependerá de la organización de la sociedad. Entiendo como poder al aparato ideológico que determina en un momento a la sociedad. Así pues la superestructura depende de cómo estén acomodadas las columnas de la base, es decir, el modo en que esa sociedad se mantiene.
c) No basta con una represión física del Estado con el monopolio de la violencia legitima. Es necesario convencer a los miembros de la sociedad que en efecto no existe tal represión, sino que “todo esta bien”, que viven en el mejor Estado.
Entonces es el sistema en su conjunto el que se encarga de ideologizar a la sociedad. Dado que la ideología es la relación imaginaria con la realidad, se puede dar una explicación mecanicista en la que las ideas son el producto de una manipulación de sacerdotes o reyes. Otra opción para entender la ideología es la versión de Marx, que es también falsa. En esta perspectiva, las condiciones materiales implicarían una estructura en el pensamiento de un individuo, como la afirmación de que estamos enajenados porque el modo capitalista está enajenado. La tercera alternativa es que la ideología es materia, ya que refleja la congruencia o la incongruencia de todo aquello que decimos con respecto de lo que hacemos. En otros términos, la ideología se encuentra en la práctica.
Por Juan Ornelas
La clase giró en torno a tres puntos específicos para comprender la lectura del texto de Louis Althusser, “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”.
Los tres puntos mencionados son:
a) ¿Qué significa la necesidad de que la sociedad reproduzca las condiciones de producción?
b) Explicar el sentido de la metáfora del Edificio (infraestructura y superestructura).
c) Las implicaciones de estos dos puntos para determinar al Estado.
a) Hasta un niño sabe que una formación social que no reproduzca las condiciones de producción al mismo tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año. Así que es
necesario que la sociedad reproduzca sus condiciones de producción respecto de dos cosas:
- Reproducir las fuerzas productivas
- Reproducir las relaciones de producción
La fuerza productiva es la fuerza de trabajo que es esencial en la producción de las mercancías dentro de una empresa, donde basta con saber-hacer. Sin embargo, tiene también que ser competente en este rol, es decir, saber-ser obrero. Requiere así una educación diseñada para inculcar este saber-hacer y cumplir con el plan capitalista de seguir obteniendo esta fuerza de trabajo.
En un principio se mantiene a esta fuerza de trabajo satisfaciendo sus necesidades con un salario, de modo que pueda seguir ejerciendo su función con la misma energía. El capitalista debe asegurarse que todos los trabajadores estén sometidos al acto mismo de la división del trabajo, pues el modo capitalista tiene que reproducirse. ¿Cómo conseguir eso?: Implantando la ideología.
Pasamos al segundo punto para analizar el papel que juega la ideología en una sociedad, tomando a esta como la edificación de una estructura de dos niveles.
b) En la metáfora del edificio, Althusser divide la estructura de un sociedad en dos niveles, la infraestructura o base económica (“unidad” de fuerzas de trabajo y relaciones de producción) y la superestructura que comprende dos instancias, la jurídico-política y la ideológica. La primera, como base, determinará a la superestructura, puesto que todo lo que se encuentre en el poder dependerá de la organización de la sociedad. Entiendo como poder al aparato ideológico que determina en un momento a la sociedad. Así pues la superestructura depende de cómo estén acomodadas las columnas de la base, es decir, el modo en que esa sociedad se mantiene.
c) No basta con una represión física del Estado con el monopolio de la violencia legitima. Es necesario convencer a los miembros de la sociedad que en efecto no existe tal represión, sino que “todo esta bien”, que viven en el mejor Estado.
Entonces es el sistema en su conjunto el que se encarga de ideologizar a la sociedad. Dado que la ideología es la relación imaginaria con la realidad, se puede dar una explicación mecanicista en la que las ideas son el producto de una manipulación de sacerdotes o reyes. Otra opción para entender la ideología es la versión de Marx, que es también falsa. En esta perspectiva, las condiciones materiales implicarían una estructura en el pensamiento de un individuo, como la afirmación de que estamos enajenados porque el modo capitalista está enajenado. La tercera alternativa es que la ideología es materia, ya que refleja la congruencia o la incongruencia de todo aquello que decimos con respecto de lo que hacemos. En otros términos, la ideología se encuentra en la práctica.
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