Resumen: Marx, Manuscritos «El trabajo enajenado»

Karl Marx, «El trabajo enajenado» en Manuscritos económico-filosóficos de 1844, México, Grijalbo, 1968, pp.71-89.
Resumen de Marisol Jiménez

La economía política da por supuesto lo que precisamente trata de demostrar y generalmente otorga a circunstancias externas  “aparentemente fortuitas” elementos de un desarrollo necesario.

Marx explica que su forma de análisis no será como lo hace la Economía política —no va a deducir como hecho lo que quiere explicar en forma de historia— sino tratará de explicar el hecho económico actual.

El obrero se empobrece cuanta más riqueza produce en extensión y en poder,  ya que se convierte en mercancía. Él  trabaja pero no ve el resultado de su trabajo. El capitalista, en cambio, cuando el obrero le genera mayor ganancia, tiene la oportunidad de producir más y al hacer que la producción se incremente, esto se traduce en mayor trabajo para el obrero. Entre más produce, menos se pertenece así mismo, más pone de sí en más objetos que menos le pertenecen ya que pone su vida, su tiempo.

Se valorizan las cosas pero no se valorizan los hombres. Dentro de sus elementos para producir, los capitalistas disponen de la mano de obra, como insumo, como objeto. El trabajo es cosificado por un tercero que no trabaja, sino que ve en el trabajo una mercancía y, de ese modo, convierte al hombre mismo en mercancía.

El producto del trabajo, el objeto, la mercancía, es ante el obrero, algo extraño. Esta objetivación del trabajo se manifiesta como poder: es una privación de la realidad, es enajenación.

Al obrero se le despoja no solo del producto de su trabajo, también de la vida, trabajando más se empobrece más. Cuanto más trabaja el obrero, más se enajena, ya que el mundo material que él produce le pertenece menos: “más pobre se vuelve él y su mundo interior”.  Cuando trabaja, el obrero no se pertenece a sí mismo, le pertenece al objeto y le pertenece al capitalista.

“La enajenación del obrero en su producto no solo significa que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia externa, sino que esta existencia se halla fuera de él, es independiente de él y ajena a él y representa frente a él un poder propio y sustantivo”  (p.76)

La objetivación

La naturaleza es la materia prima de la que el hombre depende para crear, para generar sus medios de vida, pero cuando la objetivación del trabajo no le corresponde a quien lo genera, al que trabaja, el trabajo se convierte en un medio para el sustento físico del obrero, es decir le satisface lo mínimo indispensable para permitirle trabajar-enajenadamente al día siguiente.

Se vuelve un siervo de su objeto/mercancía, primero de su trabajo, del objeto que transforma y no le pertenece (obrero) y después porque obtienen solamente los medios para subsistir (sujeto físico): “solo puede mantenerse en cuanto sujeto físico como obrero y solo puede ser obrero como sujeto físico” (p.76)

La relación directa entre el trabajo y sus productos es la relación entre el obrero y los objetos de su producción y la relación entre las mercancías, el capitalista y la producción es solamente una consecuencia de esta relación directa.

La producción

La relación esencial directa del trabajo es: trabajador y producción. Esta relación es donde se produce y vive la enajenación. El producto/mercancía es el resultado de la enajenación que ya se dio en la producción; es por ello la objetivación misma de la enajenación.

Enajenación del trabajo

En su actividad, el trabajador no desarrolla sus energías físicas ni espirituales. No está en su voluntad ir a trabajar si no se ve forzado a hacerlo y vuelve a ser él cuándo se encuentra fuera del trabajo. En el trabajo no se pertenece a sí mismo sino que le pertenece a otro.

El obrero solo se siente a gusto cuando satisface sus necesidades animales: ”Lo animal se trueca en lo humano y lo humano  en lo animal” (p.79). Cuando esto se convierte en lo único que hace el hombre es cuando se torna en animalidad, es decir, si sus satisfacciones y sus rangos de actividad son los únicos que puede en capacidad, en energías y en voluntad, realizar.

Trabajo enajenado

El hombre es un ser genérico, es decir universal, y por tanto libre, en tanto que se apropia de la naturaleza a través del trabajo.

A través de la naturaleza trabaja porque se sirve de ella, pero necesita de ella y la transforma al trabajar.
El trabajo enajenado consiste así en separar al hombre de la naturaleza y, por otra parte, en cuanto su trabajo —la actividad vital— lo enajena de sí mismo como hombre, lo aleja por tanto de su ser genérico.

Si el trabajo es lo que nos hace humanos, cuando este es enajenado, dejamos de serlo, esto es, nos alejamos de nuestra naturaleza productiva, de la actividad de la vida porque la vida es actividad: es  enajenante cuando sólo se transforma en medio de vida, y no la vida misma.

Los animales no se separan de su actividad vital, son ella misma. El gato, el ave son lo que hacen; el hombre además de ser lo que hace, decide lo que hace y piensa lo que hace, desarrolla “una actividad vital consciente”(p.81).

Cuando la actividad es consciente, el hombre es genérico y por tanto libre. El hombre produce también sin coacción de la necesidad física. Cuando se libera de ella es cuando verdaderamente produce.
“El animal produce solamente a tono y con arreglo a la necesidad de la especie a la que pertenece, mientras que el hombre sabe producir a tono de toda la especie”(81p.). El hombre también crea belleza, al trabajar, el trabajo es una actividad creadora, creativa.

El trabajo enajenado le arranca al hombre su vida genérica y la vida la transforma en un medio. Su existencia genérica —universal— lo convierte en un existencia individual enajenándolo a su cuerpo, como su ser espiritual humano.

De aquí se desprende que la enajenación sólo es el resultado de la enajenación del hombre por otro hombre: “La enajenación del hombre y en general toda relación del hombre consigo mismo, sólo se realiza y expresa en su relación con los demás hombres” (83p.).

El trabajo enajenado le pertenece entonces a otro hombre, que goza del trabajo que para el otro es una tortura. Esto muestra que la relación del trabajo enajenado y el obrero es una relación entre el obrero y el capitalista o patrón. El producto/mercancía es reflejo del trabajo enajenado y también lo es la propiedad privada, como consecuencia y no como causa del trabajo enajenado.

La propiedad privada es a la vez consecuencia de un medio a través del cual se enajena el trabajo y donde se lleva a cabo la enajenación. Asimismo el salario es un reflejo del trabajo enajenado. El salario del trabajo es un instrumento del salario, y elevarlo llevaría solamente a una mayor remuneración de los esclavos porque no restituye ni la dignidad, ni la vida del obrero.

9 comentarios:

  1. interesante punto de vista

    ResponderEliminar
  2. Gracias por el contenido, parte de el me sirvió para un trabajo del Profesorado de Sociología que estoy haciendo. Muy buen material, sigan adelante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. perdón por el error, era él, no el. jajaja, saludos.

      Eliminar